miércoles, 25 de noviembre de 2015

CLAROS Y OSCUROS



Hoy les escribo sobre mis experiencias del ayer, experiencias donde ustedes estuvieron presente entre mis momentos de análisis del espacio, del ambiente y de la sociedad. Resulta que por motivos de trabajo me enviaron a un distrito diferente al de donde estoy, fui al distrito principal de mí estado, ese distrito principal está caracterizado por la rapidez con la que anda su gente, por la cantidad de tráfico y por el calor abrumador, yo también andaba en diligencias.

Tal vez la gente anda acelerada, porque es su costumbre y quiere terminar sus encomiendas antes que se acabe la luz del día (no lo sé con certeza), pero todos andan en algo importante (eso sí lo sé). Concluí mis actividades encomendadas y decidí  regresarme  a mi ciudad, venia analizando todo lo que me rodea, las personas, las conversaciones, las acciones, las expresiones y el ambiente. Tome el Metro bus y me subí hacia mi destino.

Durante el trayecto ya estaba muy cansado, y me puse analizar mis manos despigmentadas, venia recordando cuanto han cambiado y también cuanto he cambiado yo para poder ayudarle a ustedes, de pronto llega el metro bus a una estación diferente y tengo mi mirada fija al suelo sin mirar arriba, y veo unos pies de una mujer, con sandalias negras descubiertas, pero estos pies eran diferentes, estos pies tenían vitíligo, sus zonas despigmentadas era simétricas en ambos pies, y por un momento no quise levantar mi cabeza, solo para poder analizar aquellos pies tan distintivos y que tal vez muchos en el metro bus miraban con una mirada distinta a la mía, pensé estos son unos pies que no pudieron ocultarse más, estos pies ya perdieron la vergüenza y rompieron el tabú a lo que piensen los demás,   estos pies son de mi gente, levante mi rostro y eran de una señora que se veía cansada por la tarde atareada que tuvo, pero estos pies despigmentados no la limitaron a colocarse zapatos cerrados para ocultar su condición y eso me conforto en mi camino.




En la próxima estación esta señora se bajo y subieron muchas personas, y yo iba mirando a la ventana, de pronto al voltear mira un joven como de 17 años de edad, que tenía su cuello y detrás de la oreja despigmentada, iba muy erguido y sin ganas de ocultarse sus manchas con el cuello de la camisa, sentí que esa actitud estaba en mi, ya que aquellas ganas de ocultar mis manos blancas desaparecieron de mi, sentí que había libertad en el, sentí que no le interesaba lo que pensara las personas, sentí que solo era él y su mundo, y ese sentimiento es el que trato de transmitirles.
Ya llegando a mi destino una señora se sienta a mi lado, una señora a la cual le pregunte la edad y con la cual tuve una conversación muy amena, la edad de “la abuela” era de 82 años, una señora muy alegre, jovial y parlanchina(habladora), con la cual hable como por 2 horas, llego un momento en que hablamos de las medicinas y relució el tema de mi vitíligo, a lo cual hice referencia muy enérgicamente, de pronto en plena conversación la señora me toma mis manos como en forma de juramento y me dijo, “NO TE VAYAS A TRAUMAR POR ESO”, y me he echado a reír, debido a que una vez fue así, mas no ahora, y le dije, no que va, ¿usted me ha visto ocultar mis manos en el camino?, yo me siento bien como soy, tal vez no quisiera tener esto, pero no soy menos que nadie y vivo mi vida plena y feliz, la señora me sonrió y me dijo así es hijo, sigue así y seguimos conversando.

En el camino, vi a un chofer manejar un camión, me llamo la atención que este señor traía su mano como tomando el aire fresco del ambiente, aquella mano estaba despigmentada, y pensé, “aquí la gente perdió el miedo” jaja, no necesitan psicólogos, y esa son las actitudes cuando la gente comienza a mirar el vitíligo de forma distinta, cuando las personas entienden y perciben esta condición como aliada y no como enemiga.

Para concluir  les expreso que tal vez no logres entender cómo es posible sentirse bien con esta enfermedad en este momento, que tal vez no logras internalizar y superar el vitíligo como esa muralla que te está deteniendo, pero debes vivir los momentos hermosos que la vida te presenta ante tus manos, creo que si no hubiese tenido vitíligo, aquella señora no me hubiese tomado de las manos con tanto amor, creo que no hubiese sentido su cariño a través de sus palabras y su mirada dulce, tal vez si no fuese por esta causa no hubiese conocido a muchos de ustedes que cada día me escriben, tal vez me hubiese perdido de su cariño genuino, de su admiración y su apoyo mutuo, por eso se que entre claros y oscuros ustedes aparecen para darme las fuerzas que me impulsa a dar más de mi para ayudar y ser comprensivo con esta causa.

Atentamente: Jesús Miguel Cova

FACEBOOK: VITÍLIGO, ¡MANOS BLANCAS!