CLAROS Y OSCUROS
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Tal vez la gente anda acelerada,
porque es su costumbre y quiere terminar sus encomiendas antes que se acabe la
luz del día (no lo sé con certeza), pero todos andan en algo importante (eso sí
lo sé). Concluí mis actividades encomendadas y decidí regresarme a mi ciudad, venia analizando todo lo que me
rodea, las personas, las conversaciones, las acciones, las expresiones y el
ambiente. Tome el Metro bus y me subí hacia mi destino.
Durante el trayecto ya estaba muy
cansado, y me puse analizar mis manos despigmentadas, venia recordando cuanto
han cambiado y también cuanto he cambiado yo para poder ayudarle a ustedes, de
pronto llega el metro bus a una estación diferente y tengo mi mirada fija al
suelo sin mirar arriba, y veo unos pies de una mujer, con sandalias negras
descubiertas, pero estos pies eran diferentes, estos pies tenían vitíligo, sus
zonas despigmentadas era simétricas en ambos pies, y por un momento no quise
levantar mi cabeza, solo para poder analizar aquellos pies tan distintivos y
que tal vez muchos en el metro bus miraban con una mirada distinta a la mía, pensé
estos son unos pies que no pudieron ocultarse más, estos pies ya perdieron la vergüenza
y rompieron el tabú a lo que piensen los demás, estos
pies son de mi gente, levante mi rostro y eran de una señora que se veía
cansada por la tarde atareada que tuvo, pero estos pies despigmentados no la
limitaron a colocarse zapatos cerrados para ocultar su condición y eso me
conforto en mi camino.
En la próxima estación esta
señora se bajo y subieron muchas personas, y yo iba mirando a la ventana, de
pronto al voltear mira un joven como de 17 años de edad, que tenía su cuello y detrás
de la oreja despigmentada, iba muy erguido y sin ganas de ocultarse sus manchas
con el cuello de la camisa, sentí que esa actitud estaba en mi, ya que aquellas
ganas de ocultar mis manos blancas desaparecieron de mi, sentí que había libertad
en el, sentí que no le interesaba lo que pensara las personas, sentí que solo
era él y su mundo, y ese sentimiento es el que trato de transmitirles.
Ya llegando a mi destino una
señora se sienta a mi lado, una señora a la cual le pregunte la edad y con la
cual tuve una conversación muy amena, la edad de “la abuela” era de 82 años,
una señora muy alegre, jovial y parlanchina(habladora), con la cual hable como
por 2 horas, llego un momento en que hablamos de las medicinas y relució el
tema de mi vitíligo, a lo cual hice referencia muy enérgicamente, de pronto en
plena conversación la señora me toma mis manos como en forma de juramento y me
dijo, “NO TE VAYAS A TRAUMAR POR ESO”, y me he echado a reír, debido a que una
vez fue así, mas no ahora, y le dije, no que va, ¿usted me ha visto ocultar mis
manos en el camino?, yo me siento bien como soy, tal vez no quisiera tener
esto, pero no soy menos que nadie y vivo mi vida plena y feliz, la señora me sonrió
y me dijo así es hijo, sigue así y seguimos conversando.
En el camino, vi a un chofer
manejar un camión, me llamo la atención que este señor traía su mano como tomando
el aire fresco del ambiente, aquella mano estaba despigmentada, y pensé, “aquí la
gente perdió el miedo” jaja, no necesitan psicólogos, y esa son las actitudes
cuando la gente comienza a mirar el vitíligo de forma distinta, cuando las
personas entienden y perciben esta condición como aliada y no como enemiga.
Para concluir les expreso que tal vez no logres entender cómo
es posible sentirse bien con esta enfermedad en este momento, que tal vez no
logras internalizar y superar el vitíligo como esa muralla que te está
deteniendo, pero debes vivir los momentos hermosos que la vida te presenta ante
tus manos, creo que si no hubiese tenido vitíligo, aquella señora no me hubiese
tomado de las manos con tanto amor, creo que no hubiese sentido su cariño a través
de sus palabras y su mirada dulce, tal vez si no fuese por esta causa no hubiese
conocido a muchos de ustedes que cada día me escriben, tal vez me hubiese
perdido de su cariño genuino, de su admiración y su apoyo mutuo, por eso se que
entre claros y oscuros ustedes aparecen para darme las fuerzas que me impulsa a
dar más de mi para ayudar y ser comprensivo con esta causa.
Atentamente: Jesús Miguel Cova
FACEBOOK: VITÍLIGO, ¡MANOS
BLANCAS!